viernes, 29 de diciembre de 2017

Teresa Carreño
Discurso de orden a cargo de la escritora Mercedes Carvajal de Arocha (Lucila Palacios) en el Acto de Inhumación de los restos de la insigne pianista, compositora y pedagoga Teresa Carreño en el Panteón Nacional en fecha 09 de diciembre de 1 977.

     "He amado a Venezuela, la he amado a veces por sus desgracias, otras por la generosidad de su naturaleza y siempre como a una madre irreemplazable. En su seno quiero dormir el sueño de la tierra. Es allí donde deseo que reposen mis cenizas".
     Así dijo Teresa Carreño en un minuto de recogimiento, de encuentro consigo misma, de reflexión acerca de la vida del ser humano que tiene un límite.
     Su grito de amor, su apasionada súplica, fue recogida el 15/de febrero de 1 938, en el Cementerio General del Sur, se depositaron sus restos mortales. Todo parecía concluido. Era ya una realidad la integración de Teresa con la madre tierra.
     Mas en el espíritu de los venezolanos, de los músicos, de los artistas en general, empezó a germinar una aspiración. No bastaba conque a la gran pianista hubiera llegado a la tierra nativa. Era necesario llevarla hasta el sitio digno de su gloria. El sitio en donde pudiera reposar en contacto con el polvo del suelo patrio y alternar con los inmortales.
     Las puertas del Panteón Nacional empezaron a abrirse para recibirla. Había un lugar vacío destinado a ella. Más de treinta años dejaron caer su peso sobre el país sin que se cumpliera esta aspiración. Durante ese lapso maduró la conciencia de Venezuela. Rectificaciones de fondo se operaron tanto en la estructura corporal de la patria como en el orden de sus principios ductores. Y como consecuencia de tal evolución le llegó el turno el 9 de diciembre de 1 977. En este día, hoy, un Gobierno, que representa cabalmente el libre ejercicio de la soberanía venezolana, está cumpliendo con orgullo el deber de honrar a una de sus más ilustres compatriotas. Y un pueblo ratifica con su sentimiento el acto de justicia.
     Bajo el dintel del austero recinto del Panteón, han pasado los héroes y los hombres de pensamiento. Ahora, en su espacio abierto, por donde también cruzara Luisa Cáceres de Arismendi, se perfila la imagen de la mujer que se fue por el mundo y lo llenó de acordes musicales y le hizo sentir la presencia de Venezuela.
     Y la presencia caraqueña. Porque Teresa Carreño era una hija de Caracas y llevaba en sí misma la pasión de la ciudad proceda. En su casa, en el hogar de Manuel Antonio Carreño y Clorinda García de Sena y Toro, la niña oyó hablar de historia. Gesto y locura gloriosos de Andrés de Ledezma, aventura apasionante de Francisco de Miranda, creación y andanzas de un Bolívar casi de leyenda. Todo el pasado heroico, toda la pujanza de su tierra nativa, tambor y guarura en el aborigen defensor de sus dominios, diana y clarín en los ejércitos libertadores, forjaron la primera sinfonía que recogió su oído musical. Mas el artista no se nutre unicamente con la historia. Se nutre también con el paisaje. Y hasta ella bajaban los rumores del Avila, crepitar de los árboles, susurro de agua de sus quebradas, canto de los pájaros y esa voz silenciada de un presunto volcán extinto que en la lucha por la independencia hizo sentir en el pueblo su simbólica y violenta explosión. Y todos estos elementos histórucos , y todos estos elementos autóctonos quedaron fundidos en su espíritu para siempre, y dieron forma a una personalidad de tan recio temple, tan avasalladora que ya ni fue unicamente venezolana y caraqueña sino que llegó a ser universal.
Hay que seguir paso a paso la trayectoria de Teresa, sus reacciones anímicas, su sensibilidad artística, para poder formarse  una idea cabal  de tan extraordinaria personalidad. Las nuevas generaciones apenas la conocen. Por eso al escribir o hablar sobre ella, es casi un deber el trazar sus rasgos biográficos, el iniciar su estudio desde la infancia cuando ya daba muestras de ser una criatura genial. Dicen que desde la cuna —y  no es leyenda— la niña seguía el ritmo de las canciones conque la adormecían. Manuel Antonio Carreño fue su primer maestro de música. Y pronto se dio cuenta de lasxaptutudes de su hija. La oyó improvisar y ejecutar algunas melodías que ejercían sobre los oyentes una extraña fascinación. Llegó un momento en que él se sintió incapacitado para seguir adelante en su función de preceptor. La alumna, había superado al maestro. Entonces piensa en recurrir a nuevos recursos para ampliar la educación musical de Teresa, para ampliar el campo de su trayectoria futura.

jueves, 28 de diciembre de 2017

Del insulto

Del Insulto
  Estaba Buda hablando sobre asuntos espirituales a un grupo numeroso de personas, que le escuchaban atentamente tratando de aprender de su gran sabiduría.

Un hombre se le acercó y comenzó a insultarle, descalificarle e intentar agredirlo, pero Buda se mantuvo en imperturbable serenidad y silencio. Cuando el hombre hubo terminado la andanada de insultos y obscenidades, se retiró.

Un discípulo que se sintió indignado por los insultos que el hombre lanzó contra Buda le preguntó por qué dejó que lo maltratara y lo agrediera.

A lo que Buda respondió con segura tranquilidad: –“Si yo te regalo un caballo pero tú no lo aceptas ¿de quién es el regalo?”–.

El discípulo contestó: –“Si no lo acepto, sería suyo todavía”–. 

Entonces Buda respondió:
–"Precisamente. Estas personas desperdician parte de su tiempo en regalarme sus insultos, pero como todo regalo, yo elijo si quiero aceptarlo o no. Los insultos son como regalos: si lo recoges, lo aceptas; si no lo recoges, quien te insulta se queda con su regalo en las manos. 

Y agregó, no podemos culpar al que insulta de nuestra decisión de aceptar su regalo. Por esa misma razón, los insultos son para mí como un regalo que solamente yo elijo no tomar. Simplemente los dejo en los mismos labios de donde salen.”

Dicen que cuando le faltaban al respeto a Buda insultándole o descalificándole, él se repetía a sí mismo mentalmente o en voz baja “No, gracias. No, gracias…”.

Una de las moralejas que pueden obtenerse de este relato, es que aunque en principio no podamos controlar las circunstancias ni la actitud de los demás, siempre podemos elegir nuestra actitud.
Es que ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo, decía Buda.

Canchunchú florido


Canchunchú Florido 
Luís Mariano Rivera 

Canchunchú florido, Canchunchú florido, campo de armonía, campo de armonía, les trae en sus versos toda su alegría, les trae en sus versos toda su alegría. 

Canchunchú florido, campo de armonía,

Canchunchú florido, campo de armonía, les trae en sus versos toda su alegría, Canchunchú florido, campo de armonía, les trae en sus versos toda su alegría, les trae en sus versos toda su alegría. 

Allá en nuestro campo, 
allá en nuestro campo,
 la blanca azucena, 
la blanca azucena,
 el aire perfuma en noche serena, 
el aire perfuma en noche serena.

 Los bellos capachos de rojos colores despliegan sus alas dentro de las flores. 
Los bellos capachos de rojos colores despliegan sus alas dentro de las flores. despliegan sus alas dentro de las flores.

 La esbelta palmera, la esbelta palmera,
 de regia belleza, de regia belleza
es canto armonioso de naturaleza,
es canto armonioso de naturaleza. 

Allá en nuestro campo hay humildes flores que no tienen nombres pero dan olores. Allá en nuestro campo hay humildes flores que no tienen nombres pero dan olores. que no tienen nombres pero dan olores. Flores que no entran,
flores que no entran, al regio salón,
al regio salón, al regio salón, al regio salón, pero son felices en su condición,
pero son felices en su condición.

Flores que conformes se sienten dichosas en dar sus perfumes a las mariposas. 
Flores que conformes se siente dichosas en dar sus perfumes a las mariposas.
 en dar sus perfumes a las mariposas. 
En brindar su miel, en brindar su miel,
y brindar su brillo, y brindar su brillo a la tierna abeja y a los pajarillos,
a la tierna abeja y a los pajarillos.
Flores campesinas de ingenuos olores
que tienen del cielo sus bellos colores. Flores campesinas de ingenuos olores
que tienen del cielo sus bellos colores
que tienen del cielo sus bellos colores. 

Cuando invierno anuncia,
 cuando invierno anuncia,
su entrada de ley, su entrada de ley,
 brota su amarillo el araguaney, 
brota su amarillo el araguaney, 

Los pájaros buscan alianza de amor,
 
sus picos se besan libres del dolor. 

Los pájaros buscan alianza de amor,
sus picos se besan libres del dolor.
 sus picos se besan libres del dolor. 

Canchunchú florido, 
Canchunchú florido,
campo de armonía, campo de armonía,
les trajo en sus versos toda su alegría,
les trajo en sus versos toda su alegría. 

Canchunchú florido, campo de armonía, les trajo en sus versos toda su alegría, Canchunchú florido,
 campo de armonía,
les trajo en sus versos toda su alegría.
Les trajo en sus versos toda su alegría.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Codicia

CODICIA

La Codicia se define como el deseo ansioso y excesivo de bienes o riquezas. El deseo de adquirir bienes materiales y el interés por crecer económicamente son válidos en cualquier persona, pero existen límites respecto a esto y todo aumento estará sujeto a unos términos y condiciones. El deseo vehemente de tener dinero sólo por “tener más” debe ser identificado en esos momentos de sinceridad y silencio que toda persona merece, y necesita tener. En un profundo examen de conciencia, reconociendo que es necesaria una sana desconfianza en uno mismo; no creerse dueño y señor de la verdad absoluta, sino con Descartes dudar de sí mismo para posteriormente tomar el compromiso y definir medios concretos para trabajar en sanearse de este tipo de deseos, pues centrarse mucho en el dinero distorsiona el real sentido del trabajo, del hogar, de la familia, de la vida misma, y en todo momento se ha de vislumbrar no el vivir, yel modo de vivir, sino la finalidad última del vivir, que no es precisamente el consumismo, la ostentación y la presunción o vanidad.

Fragmentos de esta poesía ilustra bien la codicia: 

La codicia triste mal corruptora del humano,
quien ayer te llamó hermano
tal vez hoy te niegue sal.
La usura que es amoral
engañando a la esperanza
especula con la fianza
para alcanzar la riqueza,
abusa de la pobreza
y así se engorda la panza.
La vileza encuentra alianza
con escrupuloso engaño
no importando causar daño
para alcanzar su bonanza.
Otorgando la confianza
mostraran buenos modales
embaucando los caudales
a quien quiere enriquecerse,
aun a costa de perderse
en embrollos ilegales.
Los que no fueron leales
a las causas de los pobres
buscarán entre los sobres
exculpaciones legales.
El dinero hace rivales
entre hermanos y entre amigos,
entre ricos y mendigos,
entre el noble o el plebeyo,
convierte lo feo en bello
e injuriosos en testigos.
Los humanos enemigos
del mundo que les rodean
alcanzan lo que desean,
maltratando con castigos.
Y al mirarse sus ombligos
solo ven que la decencia
no es ajena a su conciencia
si no afecta a sus bolsillos,
entre tanto los caudillos
otorgan su providencia.
La justicia con frecuencia
amparará al que más tiene
y aunque a veces le condene
le dará soez clemencia.
Pues tan solo la indulgencia
se compra con la cartera
y aunque no es prueba certera
el ladrón de guante blanco
guarda el dinero en el banco
y el desahuciado en la era.
El que no tiene, quisiera
obtener buena fortuna
y si ha de pasar hambruna
aguarda iluso la espera.
La codicia es altanera
alberga en nuestra conciencia
la traición y la demencia
la usura y la egolatría,
la razón se perdería
con su malévola influencia.
Quien con fe pide clemencia
con el rezo cada día,
es que en su interior oiría
que el orar da la indulgencia.
Entonces la penitencia
que perdona los pecados
deja a los desamparados
a merced de un ser divino,
justificando así el sino
de seres desheredados.
Cuando vemos desalmados
que expolian todo lo ajeno
en nuestro interior obsceno
quedan los ojos cerrados.
Mientras tanto los parados
buscarán con sus temores
todos aquellos valores
que dignifiquen sus frentes,
los demás indiferentes
escondemos los rubores.
Si se buscan los hedores
que están entre la basura
en la miseria supuran
los sueños de perdedores.
Algunos legisladores
tienen sus conciencias mudas
sus almas quedan desnudas
por la mísera codicia,
amparada en la malicia
sus honores le hizo Judas.
Para que no queden dudas
de tantas divagaciones
lo que parece aversiones
son reflexiones agudas.
Las verdades si son crudas
tocan siempre lo moral
pues buscando en lo esencial
encontramos las miserias
envueltas entre materias
de ese codicioso mal.





Son múltiples y variadas las formas como  la codicia y las ocasiones de tropezarnos con ella y de comportarnos arrastrados por y hacia ella, se nos presentan, pero es esencial controlar ese deseo desordenado y excesivo de   la riqueza. 

Se busca tener dinero con el solo propósito de tenerlo, acumularlo, se piensa erróneamente que una buena posición económica brinda acceso a lugares donde antes no se podía acceder. 

Si en la vida familiar esta tendencia no se controla, se convierte en un vicio, pues se busca ser el amo y señor de todo y de todos; inclusive se puede llegar a perder la brújula ya que se está dispuesto a arriesgarlo todo por la seguridad económica. En este extravío malsano el primer valor en perderse es el compartir; las comunidades humanas han compartido desde el principio de los tiempos los recursos, como forma de supervivencia; el hecho de compartir hace referencia al aportar a otras personas en común de un recurso o un espacio. En sentido estricto, hace referencia al disfrute simultáneo o uso alternativo de un bien finito, pero al perderse este valor lo que se supone es común por conformarse con el aporte igualitario, previamente convenido, de todos los miembros de la comunidad empiezan los privilegios y si de alimentación se trata, por ejemplo, se les da más comida a unos que a otros, a unos se les sirve en canoas y a otros en dedales, unos comen tres, cuatro o más veces y otros si acaso par de veces. 

Cuando la codicia penetra en cualquier comunidad, se cae en situación de esclavitud personal, una suerte de círculo vicioso que no es otra cosa que la experiencia de estar una parte de los miembros - los codiciosos-  llenos de dinero y vacíos por dentro. Resuenan fuerte las palabras de Cristo: ¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma? (Mc 8, 36)

Es muy importante discernir las situaciones moralmente ambiguas y obrar con rectitud.   

La envidia, querida amiga,

La envidia, querido amigo,

se nos presenta en nuestra vida diaria, sin embargo, hay que dejarla de lado para evitar la codicia y la avaricia, y levantar la mirada más allá de esas miserias humanas para lo cual cada quien requiere conocer mejor la misión fundamental que tiene en la vida, sin creerse imprescindible, sin caer en la falta de respeto hacia los demás al ver frustrados sus desmedidos deseos y adoptando una conducta soez y oportunista. 


En ocasiones es necesario considerar que con su trabajo bien realizado puede satisfacer algunas de sus ambiciones, pero no pretenda vivir del trabajo de los demás y menos aún valerse de su posición de dominio circunstancial para privilegiar a unos y excluir a otros, y además hablar de si mismo como un dechado de virtudes y no darle reposo a su lengua asumiéndose como juez de todo el mundo y exaltando uno de los suyos, precisamente al que ve con mejores posibilidades de alimentarle su codicia. Siempre a la persona dominada por la codicia lo mucho le parece poco y más aún si no lo ha logrado con su esfuerzo sino del trabajo de los demás.

   La Avaricia, me acota una buena amiga desde la distancia, rompe el saco...
Envidia y Codicia son dos sentimientos destructivos, son una mezcla de tóxicos que envenenan la mente de muchas personas haciéndolas despreciables para los demás.

La envidia es un germen que se manifiesta por el recelo que les produce el bienestar y el éxito de los demás, algo que jamas conquistaràn, por lo que desean y proceden en consecuencia para que el otro deje de poseer lo que ellos nunca tendrán, éxitos, logros personales, felicidad.
Estos seres mediocres, inferiores, despliegan toda su maldad en represalia por quien vive una vida feliz, exitosa, tranquila, sin sobresaltos.

Entonces ahí es donde toma protagonismo el envidioso que trata por todos los medios que ese familiar, amigo o conocido vea su vida perturbada por acusaciones infundadas, reclamos injustificados y todo tipo de daño que este dirigido a perturbar a la persona en cuestión.
La moraleja de la víbora y la luciérnaga es bien conocida.La víbora la perseguía para comérsela no estando en su cadena alimentaria, hasta que la luciérnaga cansada se detiene y le pregunta porque la quiere comer si no esta en su cadena alimentaria, a lo que la víbora le responde: – porque no soporto verte brillar-
Este comportamiento es imitado en miles de casos, el objetivo es simplemente hacer daño, destruir, no soportan estos mediocres el éxito, la felicidad, el bienestar del otro.
El envidioso muchas veces logra su cometido pero el veneno que expele a los demás también lo bebe y eso se puede observar a simple vista, son personas oscuras, amargadas, sin vida social, adulantes, resentidas y poco afectivas.
Al beber su propio veneno destruyen su propia vida, pero como el cuento del Alacrán, atacan a cualquiera aunque con ello destruyan su propia vida.

Teresa Carreño Discurso de orden a cargo de la escritora Mercedes Carvajal de Arocha (Lucila Palacios) en el Acto de Inhumación de los r...