jueves, 28 de diciembre de 2017

Del insulto

Del Insulto
  Estaba Buda hablando sobre asuntos espirituales a un grupo numeroso de personas, que le escuchaban atentamente tratando de aprender de su gran sabiduría.

Un hombre se le acercó y comenzó a insultarle, descalificarle e intentar agredirlo, pero Buda se mantuvo en imperturbable serenidad y silencio. Cuando el hombre hubo terminado la andanada de insultos y obscenidades, se retiró.

Un discípulo que se sintió indignado por los insultos que el hombre lanzó contra Buda le preguntó por qué dejó que lo maltratara y lo agrediera.

A lo que Buda respondió con segura tranquilidad: –“Si yo te regalo un caballo pero tú no lo aceptas ¿de quién es el regalo?”–.

El discípulo contestó: –“Si no lo acepto, sería suyo todavía”–. 

Entonces Buda respondió:
–"Precisamente. Estas personas desperdician parte de su tiempo en regalarme sus insultos, pero como todo regalo, yo elijo si quiero aceptarlo o no. Los insultos son como regalos: si lo recoges, lo aceptas; si no lo recoges, quien te insulta se queda con su regalo en las manos. 

Y agregó, no podemos culpar al que insulta de nuestra decisión de aceptar su regalo. Por esa misma razón, los insultos son para mí como un regalo que solamente yo elijo no tomar. Simplemente los dejo en los mismos labios de donde salen.”

Dicen que cuando le faltaban al respeto a Buda insultándole o descalificándole, él se repetía a sí mismo mentalmente o en voz baja “No, gracias. No, gracias…”.

Una de las moralejas que pueden obtenerse de este relato, es que aunque en principio no podamos controlar las circunstancias ni la actitud de los demás, siempre podemos elegir nuestra actitud.
Es que ni siquiera un dios puede cambiar en derrota la victoria de quien se ha vencido a sí mismo, decía Buda.

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